El sistema actual se basa en cámaras termográficas que cubren grandes extensiones de terreno, mientras que el sistema en desarrollo ofrece una mayor precisión. Cada kilómetro cuadrado cuenta con cuatro cámaras inalámbricas conectadas a paneles solares que, al detectar un posible incendio, transmiten vía radio la señal de alarma a la estación más próxima junto con una fotografía para estimar su tamaño. Estos sensores inteligentes se encuentran permanentemente analizando parámetros de movimiento en la escena.
El prototipo ya se probó en 2011 en incendios controlados con buenos resultados: no hubo falsas alarmas y el tiempo máximo para la activación de estas fue de 6 minutos. En definitiva, esta tecnología asegura una detección temprana de incendios que minimice sus devastadores efectos.
Fuente: http://www.muyinteresante.es
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